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La Sierra que no es Sierra

Las sierras son dentadas, conspicuas, puntiagudas y abruptas, sin embargo, la Sierra de Bahoruco es todo lo contrario, pues la lozanía de su lomo y las delicadas ondulaciones de sus contornos le dan la gracia y la tersura de una señorita milenaria.

No importa el ángulo desde el cual se mire, pues nada impropio tiene que ocultar. Ella es el símbolo de la belleza de las altas montañas de Quisqueya, elegantemente vestida con un traje azulvioláceo y unas pompas de algodón, que coronan sus cimas o descansan en la espesura de sus bosques nublados.

La Sierra de Bahoruco es el más corto de los sistemas de montañas dominicanos y a su vez, el segundo más elevado (Loma Alto del Toro con 2,367 msnm), de la porción oriental de La Española, la cual estuvo aislada por mucho tiempo, formando la paleoisla del Sur, al estar separada de los demás territorios por el inmenso canal marino que unía a la Bahía de Neiba por el oriente, con el Golfo de Gonaives por el occidente.

Su mullida alfombra verde tejida con pinares que danzan al ritmo del viento, se extiende por decenas de domos que se entremezclan suavemente, albergando en su centro múltiples vallecitos que como Sapotén, Charco de la Paloma, Villa Aida y Charco Colorado, entre otros, forman extensos altiplanos acolchados con esponjas de liqúenes y escarchas cuando pasa el invierno.

Allí se conserva la mayor colección de orquídeas que de manera natural se concentran en un punto de la geografía nacional, pues la Sierra de Bahoruco posee el 52% de las especies de este singular grupo botánico y, más curioso aún, es que la mayoría de ellas son endémicas o exclusivas de esta tierra encantada, la casa y el refugio del primer paladín de la libertad en América: Enriquillo.

Todo aquel que ha visitado la Sierra de Bahoruco ha quedado prendado de sus encantos, y todavía no conocemos a alguien que se resista a volver a sentir el fruto de la Loma El Codo; a contemplar la belleza de los lagos Enriquillo, Azuei y Laguna de Cabral desde sus estribaciones; o escuchar el canto apacible del jilguero y el Papagayo de la Hispaniola.

HISTORIA Y CULTURA

La Sierra de Bahoruco no solo contiene grandes riquezas naturales, sino que además fue el lugar donde el Cacique Enriquillo se sublevó en contra de los españoles para luchar por la liberación de su raza, el primer grito de libertad en américa.

UBICACIÓN DEL PARQUE

Está ubicado en el suroeste de la República Dominicana, entre las Provincias Independencia, Pedernales y Barahona. Comprende el sistema montañoso de la Sierra de Bahoruco, que es la parte dominicana correspondiente al Macizo La Selle en Haití.

VÍA DE ACCESO

Desde Santo Domingo como punto de partida, se toma la carretera Sur del país, que conduce desde San Cristóbal, pasando por Baní, Azua y Barahona, continuando la marcha hacia Pedernales. Desde el cruce de Cabo Rojo, se sube por la carretera del Aceitillar (34kms) hasta la atractiva zona de uso público del Hoyo de Pelempito, compuesta por senderos, servicios y centro de interpretación con balcón al impresionante graben. Otra vía desde Santo Domingo es llegar hasta el cruce de Cabral y desde ahí seguir hasta Duvergé, subiendo hasta Puerto Escondido, lugar en donde está la oficina de administración del Parque. Allí puede obtener mayor información para recorrer otros puntos de esta área protegida.

RECURSOS NATURALES 

ZONA DE VIDA

El Parque Nacional Sierra de Bahoruco posee gran variedad de formaciones vegetales , las cuales son un gran atractivo científico y botánico de interés ecológico. Aquí se encuentra el 52% de las orquídeas existentes y 32 especies endémicas.

FLORA

Las especies más características de del parque son las siguientes: pino criollo (Pinus occidentalis), almendro (Prunus occidentalis), sabina (Juniperus gracilior), sabina endémica de la Sierra de Bahoruco (Juniperus ekmanii), mala mujer (Brumellia comocladifolia), palo de viento o tembladera (Dydimopanax tremulum), caoba (Switenia mahogani), yagrumo (Cecropia peltata), manada (Prestoea montana), guayuyo (Piper adumcum) y aceituno (Prunus mirtofolia).

FAUNA

Las especies de aves más características del parque son las siguientes: chirri (Calyptophillus frugivorus), chicui (Todus angustirostris), cigüita aliblanca (Xenoligea montana), papagayo (Priotelus roseigaster), canario (Carduelis dominicensis), tórtola aliblanca (Zenaida asiatica), cotorra (amazona ventralis), perico (Aratinga choroptera), barrancolí (Todus subulatus), Manuelito (Myarchus stolidus) y maroita (Contopus caribaeus).

En cuanto a los mamíferos se han reportado dos de las especies más raras: la hutía (Plagiodontia aedium) y el solenodón (Solenodon paradoxus), ambas endémicas de La española y en extremo peligro de extinción.

Por su alta concentración en biodiversidad de importancia global, forma parte de la Reserva Biósfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo.