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En Barahona no solo se puede disfrutar de hermosos balnearios, gente solidaria, rica gastronomía y recursos naturales que favorecen el ecoturismo; sino también de la práctica de deportes acuáticos, gracias al intenso oleaje y el viento de sus costas.

En los últimos años la oferta de alojamiento de Barahona ha crecido considerablemente en número de habitaciones y en calidad de las mismas, ofreciendo al visitante pequeños hoteles de gran calidad y glamour, con una variedad de precios que pueden  satisfacer las exigencias de todos los bolsillos. Algunos de estos hoteles están equipados para ofrecer los equipos para la práctica de los deportes acuáticos y terrestres.

Playas como Los Patos, Paraíso, Bahoruco y Enriquillo  ofrecen a los amantes del surf, windsurf y kayak, una experiencia fascinante, por eso, han sido escenario de celebración de importantes competencias que han puesto de manifiesto el espíritu deportivo de los pobladores de la localidad. En los senderos de las  montañas se pueden practicar los deportes extremos,  como la bicicleta de montaña, las carreras campestres y el senderismo, actividades que han quedado plasmados en la celebración del evento internacional XTERRA en julio de este año.

La Regata Palito Seco, fue una tradición por años en las aguas de Barahona de la mano de un amante del mar,Guaroa Vásquez Guiliani, quien en 1985, adquirió un velero sunfish para disfrutar el entorno marino frente a la ciudad de Barahona.

Desde 1987, se realizaron regatas anuales durante 17 años, siendo las últimas cinco de clase internacional, ya que participaron competidores de Puerto Rico, Saint Martin, Estados Unidos y Venezuela.

La “Regata Palito Seco” dio origen a la creación del Club Náutico de Barahona, y desde esa época fue identificado como punto de realización de regata. En el marco de esta tradicional competencia, se realizó por primera vez una regata para niños y una regata femenina.

“Palito Seco” dimensionó a Barahona como un lugar de condiciones excepcionales para la práctica de los deportes acuáticos, debido al arrecife coralino que protege todo el frente marino costero de la ciudad sureña, creando condiciones de vientos excepcional y una ola de dimensiones reducidas y consiguió el involucramiento de toda la comunidad, incluyendo los empresarios que apoyaron y se compitieron con esta justa deportiva.